Charla de Silo a miembros de La Comunidad para el desarrollo humano. Mayo de 1989.
Uno de los rasgos más notables y curiosos del ser humano es su actitud y respuesta frente a la posibilidad de cambio. Este, el cambio, le causa simultáneamente fascinación y horror, atracción y rechazo.
Cuando las cosas van bien pretendemos eternizarlas; si no es así, si no marchan de acuerdo a nuestras expectativas, lo lógico, aparentemente, sería querer transformarlas; lo paradójico es que si a alguien que sufre le preguntamos si quiere dejar de hacerlo, la respuesta afirmativa es inmediata, pero su decisión flaquea cuando cae en cuenta que debe hacer "algo" para salir de su estado, debe poner de sí un esfuerzo, aunque sea mínimo. Además, pareciera que cruza por su mente, aunque sea fugazmente, el temor a lo que venga como fruto del cambio no sea mejor que lo anterior.
Sin embargo, también es cierto que el solo término "rutina" causa malestar y la gente añora cambios liberadores.
En otras palabras, si todo va bien, quiero que dure para siempre. Si va bien, pero rutinariamente, quiero cambios y si va mal también quiero cambios, aunque lo incierto del resultado del cambio me produce un temor paralizante que se suma a la dificultad de hacer un relativo esfuerzo por producirlo.
Así, tenemos casi unanimidad en la pretensión de una felicidad creciente y en la superación del sufrimiento. También estamos todos de acuerdo (o casi todos) en que queremos un mundo mejor y en paz, pero frente a este acuerdo nos encontramos con la discusión de si debemos hacer algo o no hacer nada, si ese algo lo debemos hacer nosotros u otros más audaces y capacitados.
Como consecuencia de todo esto podemos llegar a la ridícula situación de que efectivamente unos pocos hacen y deciden por todos; por ejemplo, deciden poner el planeta en peligro de volar en pedazos, naturalmente incluyendo a ese 99% que no está de acuerdo pero que tampoco hace nada por evitarlo, no hace nada por defender su vocación pacifista y constructiva.
¿Quién podría dudar de que la inmensa mayoría no quiera la guerra, la pobreza, la injusticia o el hambre?.
Sin embargo, acá estamos, en un mundo al borde de una crisis generalizada, crisis que va mucho más allá de los misiles o del peligro de una guerra, una crisis que abarca todos los factores que inciden en el ser humano.
La violencia, reflejo del sufrimiento, se demuestra en todas las facetas y campos de acción; el ataque del sistema hacia el hombre, del hombre contra su hermano y también del hombre en contra de sí mismo, en un inaudito afán autodestructivo como fuga total ante un problema que siente que lo sobrepasa.
Hay cambios sucesivos que se dan sin nuestra aparente participación, cambios en los valores, en la moral, en el concepto de Dios, en el progreso material. Tantos cambios y tan rápidos que pareciera que a la especie humana no le es posible responder a ellos, que no le es posible absorberlos y utilizarlos positivamente dejándole una sensación de inestabilidad e inseguridad.
De tal manera, que aquellos que enseñan con el quietismo, con el no cambio, ya que sus situaciones son buenas aparentemente, o no lo son, pero no se sienten con fuerzas para cambiarlas, se ven inevitablemente envueltos en un medio cambiante que los condiciona sin alternativa.
Así como la presencia o ausencia del sol condiciona la vida, para la vida en todas sus formas no le es indiferente el medio que la rodea. Por el contrario, le es indispensable. La vida surge al darse en el medio la posibilidad de su existencia.
Si nos ha correspondido una época como la actual, de cambios súbitos, no podemos negarla mediante artificios sicológicos. La influencia de los medios de difusión y enseñanza, la TV., los periódicos, los avances tecnológicos, las relaciones familiares o de trabajo, hacen imposible sustraerse al efecto del medio que nos rodea.
Así, si alguien sueña con la posibilidad de que, por ejemplo, en Latinoamérica no sucederá nada porque está lejos de los centros de conflicto; ese sueño podría transformarse en pesadilla a corto plazo ya que no ha comprendido que la civilización actual es una sola, sintética e interactuante en todos sus factores.
O acaso el efecto de la crisis del petróleo o de la recesión económica no se ha dejado sentir en Brasil, Guinea Ecuatorial o Sri Lanka?.
Acaso existe algún lugar del planeta en que las grandes potencias no ejerzan su influencia para bien o para mal?. Acaso el descubrimiento de la penicilina, de los misiles Exocet o del teléfono no alcanzan a Nueva Zelanda o Argentina o a usted mismo en sus efectos, modificando sus sistemas de relación y su forma de vivir?.
Vea cada cual como la situación social, económica, religiosa o política de su país o ciudad influye en su vida personal y más íntima, en sus costumbres y hábitos, en su forma de vestir, de hablar, de reír, de amar o de odiar.
Estamos hablando de crisis, y de las dificultades del hombre en su adaptación a un medio cambiante. Por lo dicho hasta ahora, a alguien le podría parecer que estamos de acuerdo en que esta situación es sin salida. Pero definitivamente no es así. Nosotros negamos categóricamente esa perspectiva apocalíptica de la situación y afirmamos enfáticamente la vida y el futuro. Creemos que la situación humana es la de estar frente a una de las grandes oportunidades de su historia, frente a la opción de producir un cambio de dimensiones desconocidas hasta ahora.
Los procesos evolutivos no se desarrollan en línea recta ni con tiempo o aceleraciones constantes, sino acumulativamente, produciendo superaciones en forma gradual, pero siempre llega un momento en que la acumulación de nuevos elementos produce un desequilibrio que provoca la ruptura del momento anterior, lo que abre la posibilidad de un salto de cualidad con respecto a momentos anteriores.
Estamos diciendo que el progreso y el avance se producen en base a crisis periódicas y esas crisis son proporcionales al posible cambio. A mayor crisis, más profundo, global e interesante puede ser el cambio, si dicha crisis no llega a sobrepasar nuestra capacidad de respuesta.
Considerado globalmente, el sistema en que nos ha tocado vivir tiene muchísimos elementos que es indispensable sean cambiados desde su raíz más profunda, ahí, en su metodología violenta e inhumana.
Este sistema es producto de la acumulación de la historia social, con todas las ventajas y desventajas que eso implica, y nosotros tenemos el derecho a pedir el cambio inmediato de todo aquello que no vaya a favor de la vida; y esa posibilidad existe gracias a la crisis.
Depende entonces de nosotros, la respuesta que demos ante esa situación de necesidad y el que la transformemos radicalmente, aprovechando la oportunidad y el derecho que nosotros ahora tenemos, pero que otros, las generaciones venideras, también juzgarán.
Es claro que una crisis nos abre las puertas de un posible cambio de dirección, ya que es entonces cuando surge la reflexión humilde en reemplazo de la lejana soberbia.
Es en situaciones de crisis en que nos acordamos más fácilmente de Dios o de nuestro Guía Interno y nos prometemos afanosamente correcciones de rumbo.
Para transformarse, un individuo debe estar en condición inestable susceptible al cambio.
Nuestro problema es la proporción entre la crisis y la habilidad de transformarla en útil para el ser humano, y es en ese sentido en que se dan nuestras propuestas de fondo.
Desde otro punto de vista, tenemos que admitir que en principio el desorden no nos gusta, pero hagamos memoria y veremos que también las mejores situaciones conllevan crisis que normalmente las acompañan. El dar a luz es una crisis que nos da la posibilidad de un hijo, un examen de grado es una crisis que nos da la posibilidad de un título universitario.
Pero en todos esos casos hemos necesitado un esfuerzo para aprovechar positivamente la situación. Por tanto, reconociendo la gravedad del momento, quitemos esa connotación trágica a las crisis y veámoslas como las grandes oportunidades de crecimiento y transformación de un ser vivo, ya sea este un individuo o una sociedad.
Entonces, tenemos una situación de inestabilidad que nos abre posibilidades y al mismo tiempo nos condiciona, de tal forma que la Comunidad misma nace como respuesta a la crisis. O dicho de otro modo, el que estemos acá hoy, se lo debemos a la crisis.
¿Y por qué reunirnos, por qué trabajar en grupos?
Intentar solos el cambio del medio o de uno mismo, si no es imposible, es muy difícil, entre otras cosas por el peso de los hábitos y grabaciones personales que desvían o frustran los mejores proyectos. Es por esto que la Comunidad forma ámbitos que tienen su expresión concreta en los Consejos.
En estos consejos, en sus distintos niveles, donde nosotros hacemos llegar nuestro aporte y encontramos apoyo y abrimos puertas para que otros se sumen a esta tarea por la libertad humana. Es en esos consejos donde encontramos los indicadores del resultado de nuestra acción en el mundo.
Y de esa forma, varios miles de personas como nosotros, repartidos a lo largo y ancho de los cinco continentes, actuando organizadamente frente al desorden, alegremente frente al aburrimiento, con resolución frente a la apatía, solidariamente frente al egoísmo dan lo mejor de sí y lo aportan activamente a la sociedad y al hombre.
La Comunidad por tanto, no es un ámbito de fuga, ya que no desconoce los cambios que se están produciendo, sino por el contrario pretende actuar con ellos y sobre ellos, reorientándolos.
Hemos dicho que una de las principales resistencias del ser humano en su vida es el reconocer que lo único que existe de permanente es el permanente cambio. Hemos dicho también que el medio cambiante nos pone condiciones que nos influyen y provocan transformaciones en nosotros.
Debería quedar en claro así, que la opción no es cambiar o no cambiar, sino que, es cómo o qué cambiar, si vamos a participar como agentes o como meros pacientes del cambio, pero éste, en sí mismo, es inevitable. Esa es la opción y no otra; el de optar por la no elección es una elección, nos guste o no.
Cada acción, cada movimiento de mi cuerpo, de mi mente o de mis emociones produce cambios en el medio que me rodea, produce transformaciones. La alegría o tristeza con que doy las gracias o pido un favor, producen consecuencias a mí alrededor y esas consecuencias serán las respuestas del medio hacia mí, produciendo en mí, cambios y transformaciones en todo momento.
Es esta hora en que el hombre duda frente a un medio que aparece como inestable, nosotros pretendemos ofrecerle ese ámbito que mencionamos, ese medio que le servirá de referencia dándole lo que más necesita en estas circunstancias: dirección y fe.
Pero aún teniendo ese medio posibilitario que abre el futuro y le da dirección, nada será posible si no nos decidimos resueltamente a actuar provocando nosotros ese cambio, si no nos decidimos a ser protagonistas de nuestra propia historia y nuestro propio destino, ya que la gran diferencia con los demás seres vivos y con el resto de la naturaleza, lo que nos define como humanos es nuestra capacidad de intencionalidad, esa intencionalidad que nos permite optar, elegir entre el gris quietismo autodestructivo y la luminosa posibilidad de crecer infinitamente.
Así, la pregunta es si seremos espectadores de la vida o promotores de acciones que organicen la transformación a nuestro alrededor, reales transformadores vitales que midan y proyecten en su accionar las consecuencias que produciremos en nosotros y en otros.
Debes entonces asumir y dar una respuesta de suprema rebeldía constructiva a este medio en crisis y cambiante y así nuestra propuesta es la acción que promueve la simultánea modificación personal y del medio, aquella acción que provoca el cambio intencionalmente y lo dirige con un sentido de futuro abierto, amplio, generoso, y así verás pronto renacer con fuerza en el corazón de los hombres y los pueblos, la luz de la vida.
Nuestra propuesta es alegre, resuelta y permanente ACCIÓN TRANSFORMADORA; Acción Transformadora que es aquella plena de intencionalidad orientada al cambio humanizador de nosotros mismos, del medio que nos rodea y de toda esta tierra, nuestra tierra.
PARA TODOS, PAZ, FUERZA Y ALEGRÍA
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jueves, 19 de septiembre de 2013
jueves, 12 de septiembre de 2013
ACERCA DE LA NO-VIOLENCIA: LA POSTURA HUMANISTA por Pablo Martín, miembro del Movimiento Humanista en Madrid.
Nosotros nos decimos humanistas porque colocamos al ser humano como valor central. Pero ¿qué es lo "humano"? ¿qué características tiene lo humano que lo diferencia de todas las demás cosas y nos hace colocarlo como valor central?
Comparándonos con los animales, que son los seres más parecidos a nosotros, el ser humano no se diferencia por su fuerza física. Hay animales con más y con menos fuerza física que nosotros y esa no es una característica particular nuestra. Tampoco la velocidad, la habilidad, etc. Tampoco nos diferenciamos por las emociones. Los científicos han demostrado que existen animales con gran capacidad emocional. Ni siquiera la inteligencia es una característica particularmente humana. Hay animales que llegan a ser bastante inteligentes y con cerebros muy desarrollados.
Lo que define a lo "humano" es la intencionalidad. En algún momento al comienzo del desarrollo de la especie humana, estos seres que tenían gran memoria empezaron a proyectar imágenes hacia el futuro, empezaron a imaginar como podía ser el futuro. Después vieron que podían imaginar el futuro de diferentes maneras y se dieron cuenta que, si hacían las cosas de una forma, el futuro sería de una manera y, si hacían las cosas de otra forma, el futuro sería de otra manera. Con lo cual descubrieron que podían empezar a elegir el futuro; poco a poco, pero cada vez más. Aquí aparece por primera vez la libertad. Los animales están obligados a hacer lo que hacen, su instinto les obliga a repetir su comportamiento y ellos no se plantean la posibilidad de cambiarlo. El león está obligado a matar cebras y un lobo, por muy hambriento que esté, nunca hará una revolución en la manada.
Podemos imaginarnos, por ejemplo, como fue ese momento en que un ser humano encontró el fuego pero en vez de alejarse como los demás animales, se acercó. ¿Por qué haría algo tan aparentemente absurdo? Seguramente en su cabeza empezó a imaginar como podría coger ese trozo de madera por la parte donde no ardía y el fuego no le quemaría. Además podría trasportar el fuego en su mano allá donde fuera. También podría quemar otras cosas. Seguramente él en su cabeza estaba viendo como encendería otras maderas y se calentaría, y como acercaría el fuego al tigre y este saldría huyendo. Nuestro antepasado estaba representándose en su cabeza como podría ser el futuro, eligiendo un posible futuro. Por supuesto, todavía su elección era muy limitada. Su intencionalidad le empujaba a liberarse del dolor y de la muerte, y veía como podía utilizar el fuego para ello, pero todavía no podía imaginar las ciudades sin tigres. Esto fue llegando después. La experiencia de las sucesivas generaciones fue grabada en objetos, en escritura, en herramientas, en pinturas, etc. Cada ser humano puede aprender acerca de lo que le sucedió a otros seres humanos que murieron hace miles de años. De manera que el medio en el que nosotros vivimos ya no es el medio natural donde los animales se ven obligados a seguir sus instintos y cada animal nace a la vida sin tener noticia de las generaciones que ya han desaparecido, es casi como el primer animal, que vive en un medio donde no hay futuro, donde no hay libertad y donde no hay bien ni hay mal. El ser humano, por el contrario, nace en un medio histórico-social. Es decir, nace en un medio histórico donde otros hombres que murieron hace mucho tiempo todavía continúan enseñándole cosas y mostrándole lo que ellos hicieron. Es también un medio social donde sobrevivimos gracias a que otros se ocupan de nosotros, y donde al haber libertad también hay responsabilidad y valoración de las acciones, esto está bien y esto está mal. Como dice un refrán africano: "Para educar a un niño hace falta toda una tribu".
Bien, tenemos a ese ser único que ha descubierto que puede elegir el futuro, que tiene un margen de libertad. Entonces, ese ser empieza a elegir aquello que cree que será mejor para él, aquello que sigue sus intereses. Eligiendo día a día, cada ser humano va manifestando su intencionalidad, va apuntando en una dirección. Pero vivimos en sociedad y unos interactuamos sobre otros. Y sucede a veces que usando mi libertad me propongo ir en contra de la libertad y la intencionalidad de otro ser humano y utilizarlo para mi interés como si fuera una cosa. Eso es la violencia. Y sucede que, como tengo más fuerza física que mi vecino puedo hacerle daño y quitarle la comida. Incluso puedo ponerme de acuerdo con otros para imponer nuestra voluntad de una forma mucho más efectiva. Podemos obligar a otros a trabajar en nuestro beneficio sin recibir nada a cambio. Como tengo más estudios que otros puede engañarles para que hagan cosas que me beneficien a mi aunque les perjudiquen a ellos. Como tengo mucho dinero y poder puedo crear unas reglas comerciales que me hagan cada vez más rico mientras que muchos otros no tienen la más mínima posibilidad de salir de la pobreza. Y así, las diferentes formas en las que unos seres humanos han decidido anular la intencionalidad de otros para su beneficio (violencia física, económica, racial, religiosa, psicológica, sexual, etc.) han ido formando una sociedad en la que unas pocas personas acaparan muchísimas posibilidades de elegir mientras que la mayoría no tiene la más mínima oportunidad.
Los humanistas no decimos que todos tenemos que ser iguales y tener lo mismo, lo que decimos es que todos los seres humanos debemos tener las mismas "oportunidades" . Como cada uno desarrolle esas oportunidades dependerá de cada uno y nunca deberé avanzar a costa de anular las oportunidades de otros.
Pero, como decíamos, la sociedad hoy no es así. En el mundo actual la violencia es una forma común de organizar la vida. En este momento histórico los humanistas decimos que el ser humano está en condiciones y debe trabajar para generalizar la no-violencia activa como norma de conducta.
Pero, ¿que es la no-violencia activa? La no-violencia activa es no consentir la violencia. Trabajar para eliminar las situaciones de violencia, esto es diferente a eliminar a los violentos.
Todos nos hemos formado en un medio violento donde a veces se utiliza el acuerdo con otros y la cooperación para conseguir las cosas y a veces se utiliza la violencia. De hecho, en ocasiones, al ser agredido no tengo ninguna otra opción que utilizar la violencia en legítima defensa. Todos nos hemos formado en ese medio, en una sociedad que a veces justifica unas normas violentas, nuestro paisaje interno ha sido formado de esa manera y lo que hacemos en el mundo es proyección de ese paisaje interno (acordémonos del antepasado que primero vio en su cabeza lo que podía hacer con el fuego y luego lo plasmó en el mundo), a su vez esa proyección vuelve a generar conductas violentas y unos hechos violentos producen otros hechos violentos y así continúa mecánicamente la violencia en la sociedad.
La no-violencia activa no es fácil, requiere esfuerzo y reflexión, no surge mecánicamente. Por una parte tenemos que hacer cosas para modificar las situaciones de violencia, y hacerlo de una forma no-violenta. Por ejemplo, nos encontramos con grupos de población que no tienen resueltas sus necesidades básicas. Eso es una situación de gran violencia porque la intencionalidad de esa gente está totalmente anulada, no tienen posibilidades de cambiar su vida, dependen de la voluntad de otros que quieran darle algo de lo que necesitan. En esas situaciones decimos que, como humanistas, podemos organizar a esa gente para que empiece a actuar en conjunto tratando de solventar poco a poco las necesidades básicas y ganando autonomía. No les decimos que vayan a ser ricos, tampoco les decimos que individualmente vayan a tener éxito. Les decimos que, en conjunto, pueden poner en marcha proyectos de salud, educación y cooperativas para cubrir esas necesidades que para nosotros son básicas. Además, tienen que hacerlo por si mismos, sin depender de la caridad de aquellos que algún día pueden retirar su ayuda (ONGs). Con ello estamos consiguiendo que tengan más opciones reales y que esas opciones vayan creciendo poco a poco. La libertad empieza a crecer para ellos y la situación de violencia empieza a disminuir. Y lo hemos hecho sin ejercer violencia contra otros. En cada situación de violencia la gente tendrá que estudiar como superar la situación sin ejercer violencia contra otros. Empezaremos con la denuncia pública, la no colaboración con los violentos, proyectos conjuntos, con presión política, etc., pudiendo llegar hasta la desobediencia civil en casos de violencia institucional.
Avanzando en estas acciones nuestras propuestas irán llegando a más gente que sumará sus fuerzas hasta poder trasformar unas estructuras sociales violentas. Es necesaria una trasformación social y es necesario hacerla con acciones no-violentas y, por supuesto, negando toda colaboración a los violentos. Pero no bastará con esto. Dentro de todos nosotros hay un mundo interno que se ha formado en un mundo violento. Un mundo interno donde la violencia tiene un espacio y se proyecta en nuestra acción en el mundo, quizá porque no hemos sabido encontrar otra forma de actuar. Así es que para erradicar la violencia, además de cambiar la sociedad, hemos de cambiarnos a nosotros mismos, hemos de hacer cambios en nuestro mundo interno. Todas nuestras herramientas que llamamos trabajo personal tienen como objetivo ayudarnos a hacer esos cambios en nuestro paisaje interno. Cuando hacemos prácticas con nuestros trabajos de Autoliberación, o con la Experiencias Guiadas, o con otras herramientas, estamos conociendo nuestro paisaje interno, modificándolo y modificando nuestro comportamiento en el mundo.
Y ¿para qué haremos todo esto? La violencia está ligada al sufrimiento. Son como dos aspectos de la misma cosa. Los humanistas queremos superar el sufrimiento. Queremos superar nuestro sufrimiento y sabemos que esto no es posible sin la superación del sufrimiento de otros. Y porque queremos superar el sufrimiento necesariamente tenemos que trabajar para superar la violencia, en nosotros y en los otros.
En esta dirección ha habido precursores que hicieron avances históricos. Gandhi y Martin Luther King desarrollaron grandes acciones que en su momento ayudaron a cambiar situaciones de gran violencia. Fueron avances parciales pero interesantes. Anteriormente a ellos la no-violencia se entendía como una actitud pasiva, yo no hago violencia. Pero esto no impedía el aumento de la violencia general que otros desarrollaban. Ellos empezaron a organizar a grandes conjuntos humanos y a planificar acciones no-violentas. En ambos casos no hubo un desarrollo organizativo suficiente para que sus movimientos les sobrevivieran a ellos. Cuando ellos murieron (víctimas de los violentos), la violencia volvió a ocupar el espacio, aunque tuvieron avances muy notables. Tampoco tuvieron un desarrollo ideológico y doctrinario suficiente. No tenían suficiente conocimiento sobre el mundo interno y sobre el cambio personal. En cualquier caso fueron grandes precursores de nuestra tarea. Con la doctrina de Silo, con el Nuevo Humanismo, tenemos los conocimientos, las herramientas y la capacidad organizativa para ir mucho más allá en este camino. El ser humano en su desarrollo ha superado grandes obstáculos. Por primera vez en la historia podemos imaginarnos un mundo donde la violencia quede superada. Esta es una tarea enorme que está por hacer pero ya podemos verla, al menos en nuestra cabeza. Igual que hace mucho tiempo pudimos imaginar un fuego útil, ahora podemos imaginar un mundo no-violento y esta tarea puede dar el más alto sentido.
Comparándonos con los animales, que son los seres más parecidos a nosotros, el ser humano no se diferencia por su fuerza física. Hay animales con más y con menos fuerza física que nosotros y esa no es una característica particular nuestra. Tampoco la velocidad, la habilidad, etc. Tampoco nos diferenciamos por las emociones. Los científicos han demostrado que existen animales con gran capacidad emocional. Ni siquiera la inteligencia es una característica particularmente humana. Hay animales que llegan a ser bastante inteligentes y con cerebros muy desarrollados.
Lo que define a lo "humano" es la intencionalidad. En algún momento al comienzo del desarrollo de la especie humana, estos seres que tenían gran memoria empezaron a proyectar imágenes hacia el futuro, empezaron a imaginar como podía ser el futuro. Después vieron que podían imaginar el futuro de diferentes maneras y se dieron cuenta que, si hacían las cosas de una forma, el futuro sería de una manera y, si hacían las cosas de otra forma, el futuro sería de otra manera. Con lo cual descubrieron que podían empezar a elegir el futuro; poco a poco, pero cada vez más. Aquí aparece por primera vez la libertad. Los animales están obligados a hacer lo que hacen, su instinto les obliga a repetir su comportamiento y ellos no se plantean la posibilidad de cambiarlo. El león está obligado a matar cebras y un lobo, por muy hambriento que esté, nunca hará una revolución en la manada.
Podemos imaginarnos, por ejemplo, como fue ese momento en que un ser humano encontró el fuego pero en vez de alejarse como los demás animales, se acercó. ¿Por qué haría algo tan aparentemente absurdo? Seguramente en su cabeza empezó a imaginar como podría coger ese trozo de madera por la parte donde no ardía y el fuego no le quemaría. Además podría trasportar el fuego en su mano allá donde fuera. También podría quemar otras cosas. Seguramente él en su cabeza estaba viendo como encendería otras maderas y se calentaría, y como acercaría el fuego al tigre y este saldría huyendo. Nuestro antepasado estaba representándose en su cabeza como podría ser el futuro, eligiendo un posible futuro. Por supuesto, todavía su elección era muy limitada. Su intencionalidad le empujaba a liberarse del dolor y de la muerte, y veía como podía utilizar el fuego para ello, pero todavía no podía imaginar las ciudades sin tigres. Esto fue llegando después. La experiencia de las sucesivas generaciones fue grabada en objetos, en escritura, en herramientas, en pinturas, etc. Cada ser humano puede aprender acerca de lo que le sucedió a otros seres humanos que murieron hace miles de años. De manera que el medio en el que nosotros vivimos ya no es el medio natural donde los animales se ven obligados a seguir sus instintos y cada animal nace a la vida sin tener noticia de las generaciones que ya han desaparecido, es casi como el primer animal, que vive en un medio donde no hay futuro, donde no hay libertad y donde no hay bien ni hay mal. El ser humano, por el contrario, nace en un medio histórico-social. Es decir, nace en un medio histórico donde otros hombres que murieron hace mucho tiempo todavía continúan enseñándole cosas y mostrándole lo que ellos hicieron. Es también un medio social donde sobrevivimos gracias a que otros se ocupan de nosotros, y donde al haber libertad también hay responsabilidad y valoración de las acciones, esto está bien y esto está mal. Como dice un refrán africano: "Para educar a un niño hace falta toda una tribu".
Bien, tenemos a ese ser único que ha descubierto que puede elegir el futuro, que tiene un margen de libertad. Entonces, ese ser empieza a elegir aquello que cree que será mejor para él, aquello que sigue sus intereses. Eligiendo día a día, cada ser humano va manifestando su intencionalidad, va apuntando en una dirección. Pero vivimos en sociedad y unos interactuamos sobre otros. Y sucede a veces que usando mi libertad me propongo ir en contra de la libertad y la intencionalidad de otro ser humano y utilizarlo para mi interés como si fuera una cosa. Eso es la violencia. Y sucede que, como tengo más fuerza física que mi vecino puedo hacerle daño y quitarle la comida. Incluso puedo ponerme de acuerdo con otros para imponer nuestra voluntad de una forma mucho más efectiva. Podemos obligar a otros a trabajar en nuestro beneficio sin recibir nada a cambio. Como tengo más estudios que otros puede engañarles para que hagan cosas que me beneficien a mi aunque les perjudiquen a ellos. Como tengo mucho dinero y poder puedo crear unas reglas comerciales que me hagan cada vez más rico mientras que muchos otros no tienen la más mínima posibilidad de salir de la pobreza. Y así, las diferentes formas en las que unos seres humanos han decidido anular la intencionalidad de otros para su beneficio (violencia física, económica, racial, religiosa, psicológica, sexual, etc.) han ido formando una sociedad en la que unas pocas personas acaparan muchísimas posibilidades de elegir mientras que la mayoría no tiene la más mínima oportunidad.
Los humanistas no decimos que todos tenemos que ser iguales y tener lo mismo, lo que decimos es que todos los seres humanos debemos tener las mismas "oportunidades" . Como cada uno desarrolle esas oportunidades dependerá de cada uno y nunca deberé avanzar a costa de anular las oportunidades de otros.
Pero, como decíamos, la sociedad hoy no es así. En el mundo actual la violencia es una forma común de organizar la vida. En este momento histórico los humanistas decimos que el ser humano está en condiciones y debe trabajar para generalizar la no-violencia activa como norma de conducta.
Pero, ¿que es la no-violencia activa? La no-violencia activa es no consentir la violencia. Trabajar para eliminar las situaciones de violencia, esto es diferente a eliminar a los violentos.
Todos nos hemos formado en un medio violento donde a veces se utiliza el acuerdo con otros y la cooperación para conseguir las cosas y a veces se utiliza la violencia. De hecho, en ocasiones, al ser agredido no tengo ninguna otra opción que utilizar la violencia en legítima defensa. Todos nos hemos formado en ese medio, en una sociedad que a veces justifica unas normas violentas, nuestro paisaje interno ha sido formado de esa manera y lo que hacemos en el mundo es proyección de ese paisaje interno (acordémonos del antepasado que primero vio en su cabeza lo que podía hacer con el fuego y luego lo plasmó en el mundo), a su vez esa proyección vuelve a generar conductas violentas y unos hechos violentos producen otros hechos violentos y así continúa mecánicamente la violencia en la sociedad.
La no-violencia activa no es fácil, requiere esfuerzo y reflexión, no surge mecánicamente. Por una parte tenemos que hacer cosas para modificar las situaciones de violencia, y hacerlo de una forma no-violenta. Por ejemplo, nos encontramos con grupos de población que no tienen resueltas sus necesidades básicas. Eso es una situación de gran violencia porque la intencionalidad de esa gente está totalmente anulada, no tienen posibilidades de cambiar su vida, dependen de la voluntad de otros que quieran darle algo de lo que necesitan. En esas situaciones decimos que, como humanistas, podemos organizar a esa gente para que empiece a actuar en conjunto tratando de solventar poco a poco las necesidades básicas y ganando autonomía. No les decimos que vayan a ser ricos, tampoco les decimos que individualmente vayan a tener éxito. Les decimos que, en conjunto, pueden poner en marcha proyectos de salud, educación y cooperativas para cubrir esas necesidades que para nosotros son básicas. Además, tienen que hacerlo por si mismos, sin depender de la caridad de aquellos que algún día pueden retirar su ayuda (ONGs). Con ello estamos consiguiendo que tengan más opciones reales y que esas opciones vayan creciendo poco a poco. La libertad empieza a crecer para ellos y la situación de violencia empieza a disminuir. Y lo hemos hecho sin ejercer violencia contra otros. En cada situación de violencia la gente tendrá que estudiar como superar la situación sin ejercer violencia contra otros. Empezaremos con la denuncia pública, la no colaboración con los violentos, proyectos conjuntos, con presión política, etc., pudiendo llegar hasta la desobediencia civil en casos de violencia institucional.
Avanzando en estas acciones nuestras propuestas irán llegando a más gente que sumará sus fuerzas hasta poder trasformar unas estructuras sociales violentas. Es necesaria una trasformación social y es necesario hacerla con acciones no-violentas y, por supuesto, negando toda colaboración a los violentos. Pero no bastará con esto. Dentro de todos nosotros hay un mundo interno que se ha formado en un mundo violento. Un mundo interno donde la violencia tiene un espacio y se proyecta en nuestra acción en el mundo, quizá porque no hemos sabido encontrar otra forma de actuar. Así es que para erradicar la violencia, además de cambiar la sociedad, hemos de cambiarnos a nosotros mismos, hemos de hacer cambios en nuestro mundo interno. Todas nuestras herramientas que llamamos trabajo personal tienen como objetivo ayudarnos a hacer esos cambios en nuestro paisaje interno. Cuando hacemos prácticas con nuestros trabajos de Autoliberación, o con la Experiencias Guiadas, o con otras herramientas, estamos conociendo nuestro paisaje interno, modificándolo y modificando nuestro comportamiento en el mundo.
Y ¿para qué haremos todo esto? La violencia está ligada al sufrimiento. Son como dos aspectos de la misma cosa. Los humanistas queremos superar el sufrimiento. Queremos superar nuestro sufrimiento y sabemos que esto no es posible sin la superación del sufrimiento de otros. Y porque queremos superar el sufrimiento necesariamente tenemos que trabajar para superar la violencia, en nosotros y en los otros.
En esta dirección ha habido precursores que hicieron avances históricos. Gandhi y Martin Luther King desarrollaron grandes acciones que en su momento ayudaron a cambiar situaciones de gran violencia. Fueron avances parciales pero interesantes. Anteriormente a ellos la no-violencia se entendía como una actitud pasiva, yo no hago violencia. Pero esto no impedía el aumento de la violencia general que otros desarrollaban. Ellos empezaron a organizar a grandes conjuntos humanos y a planificar acciones no-violentas. En ambos casos no hubo un desarrollo organizativo suficiente para que sus movimientos les sobrevivieran a ellos. Cuando ellos murieron (víctimas de los violentos), la violencia volvió a ocupar el espacio, aunque tuvieron avances muy notables. Tampoco tuvieron un desarrollo ideológico y doctrinario suficiente. No tenían suficiente conocimiento sobre el mundo interno y sobre el cambio personal. En cualquier caso fueron grandes precursores de nuestra tarea. Con la doctrina de Silo, con el Nuevo Humanismo, tenemos los conocimientos, las herramientas y la capacidad organizativa para ir mucho más allá en este camino. El ser humano en su desarrollo ha superado grandes obstáculos. Por primera vez en la historia podemos imaginarnos un mundo donde la violencia quede superada. Esta es una tarea enorme que está por hacer pero ya podemos verla, al menos en nuestra cabeza. Igual que hace mucho tiempo pudimos imaginar un fuego útil, ahora podemos imaginar un mundo no-violento y esta tarea puede dar el más alto sentido.
jueves, 15 de agosto de 2013
LA NUEVA REVELACIÓN DEL SER. Silo -24 Agosto 1969- Buenos Aires
LA NUEVA REVELACION DEL SER.
"Los hombres preocupados por los problemas de fondo, no deben engañarse con las luchas periféricas entre ideologías o sistemas políticos. Está planteada una lucha más profunda y total entre la zona oscura y destructiva del hombre y su zona de luz, entre el sueño y el despertar, entre la regresión y la evolución.
La verdadera lucha del hombre está en su conciencia, importa pues despertarla.
La nueva imagen si pretende ser “verdadera” podrá construirse únicamente desde un nivel de conciencia objetivo en el que las diferencias entre conciencia y realidad, desaparezcan.
No hemos expuesto la relación Ciencia Mística, para justificar la utilidad de la última. Al fin de cuentas, una nueva imagen del mundo se construirá a partir de ella y como consecuencia de sus experiencias fundamentales."
"Hoy se generaliza la sospecha de que está preparada una nueva “revelación del Ser” y si ésta se opera a nivel de experiencia mística y no a nivel de experiencia científica, este redescubrimiento no permanecerá aislado en el nivel superior de algunas conciencias, sino que habrá de comunicarse a toda la humanidad, usando para esto medios adecuados. Sobre tales medios nada podemos decir, pero pensamos que la nueva revelación operadora de un cambio radical se expresará también de un modo nuevo, fuera de las previsiones lanzadas por la forma mental actual aceptada, que pertenece a las regiones de oscurecimiento del Ser"
Buenos Aires, 24 de Agosto de 1969
"Los hombres preocupados por los problemas de fondo, no deben engañarse con las luchas periféricas entre ideologías o sistemas políticos. Está planteada una lucha más profunda y total entre la zona oscura y destructiva del hombre y su zona de luz, entre el sueño y el despertar, entre la regresión y la evolución.
La verdadera lucha del hombre está en su conciencia, importa pues despertarla.
La nueva imagen si pretende ser “verdadera” podrá construirse únicamente desde un nivel de conciencia objetivo en el que las diferencias entre conciencia y realidad, desaparezcan.
No hemos expuesto la relación Ciencia Mística, para justificar la utilidad de la última. Al fin de cuentas, una nueva imagen del mundo se construirá a partir de ella y como consecuencia de sus experiencias fundamentales."
"Hoy se generaliza la sospecha de que está preparada una nueva “revelación del Ser” y si ésta se opera a nivel de experiencia mística y no a nivel de experiencia científica, este redescubrimiento no permanecerá aislado en el nivel superior de algunas conciencias, sino que habrá de comunicarse a toda la humanidad, usando para esto medios adecuados. Sobre tales medios nada podemos decir, pero pensamos que la nueva revelación operadora de un cambio radical se expresará también de un modo nuevo, fuera de las previsiones lanzadas por la forma mental actual aceptada, que pertenece a las regiones de oscurecimiento del Ser"
Buenos Aires, 24 de Agosto de 1969
lunes, 5 de agosto de 2013
Jornadas de Experiencia - Punta de Vacas 2007
Y aquí está lo que habló Silo, Mario Rodríguez, pilar de movimiento humanista (para saber más visita www.silo.net y www.mensajedesilo.cl) aquella vez:
Jornadas de Experiencias.
Queridas amigas, queridos amigos, peregrinos y visitantes del Parque Punta de Vacas. Quisiera tocar el núcleo principal de estas jornadas que está dado por la Reconciliación como experiencia espiritual profunda. Pero sé que sabrán perdonarme si hago un rodeo postergando el tema por unos minutos, a fin de ambientar esta situación un tanto extraordinaria que estamos viviendo. Solamente cuatro veces en casi cuarenta años, nos hemos comunicado publicamente desde aquí, desde este desolado paraje montañoso. La primera vez lo hicimos en 1969. Y hoy vemos unas estelas grabadas en distintos idiomas, que recuerdan lo dicho en aquella oportunidad. Allí está la síntesis de un sistema de pensamiento y acción que se fue expresando de distintas maneras, en distintos tiempos y en distintos lugares del mundo. En aquella época se habló de las diferencias que existían entre el dolor físico y el sufrimiento mental. Y se consideró a la Justicia y a la Ciencia, volcadas totalmente hacia el progreso de las sociedades, como únicos caminos para mitigar y hacer retroceder el dolor de nuestros cuerpos. Pero ocurría con el sufrimiento mental, distinto al dolor físico, que no se lo podía hacer desaparecer por el solo concurso de la Justicia y de la Ciencia. El contínuo empeño aplicado en hacer avanzar la Ciencia y la Justicia en las sociedades humanas dignificaba a las mejores causas. Igualmente, al tratar de vencer el sufrimiento mental, se hacía un esfuerzo tan importante como el aplicado en vencer el dolor. Desde entonces predicamos que los esfuerzos para superar el dolor y el sufrimiento son los más dignos esfuerzos de la empresa humana. Con cientos de miles de amigos entrañables, nos dimos a la tarea de humanizar la Tierra. ¿Qué ha sido para nosotros "Humanizar la Tierra"? Ha sido poner como máximo valor la libertad humana y como máxima práctica social la no discriminación y la no violencia. Al tratar de humanizar la Tierra no nos excluíamos de las obligaciones que reclamábamos a otros. De hecho, nos imponíamos como norma de conducta la exigencia de tratar a los demás como queríamos ser tratados. Ahora hemos propuesto hacer un alto en el camino de la humanización para refllexionar sobre el sentido de nuestra existencia y de nuestras acciones. Hemos peregrinado a este paraje desolado buscando la Fuerza que alimente nuestra vida, buscando la Alegría del hacer y buscando la Paz mental necesaria para progresar en este mundo alterado y violento. En estas Jornadas estamos revisando nuestras vidas, nuestras esperanzas y también nuestros fracasos con el fin de limpiar la mente de toda falsedad y contradicción. Tener la oportunidad de revisar aspiraciones y frustraciones es una práctica que aunque fuera por una sola vez en la vida, debería efectuar todo aquel que busca avanzar en su desarrollo personal y en su accion en el mundo. Estos son días de inspiración y reflexión. Estos son días de Reconciliación. Reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido. En esas relaciones dolorosas que hemos padecido no estamos tratando de perdonar ni ser perdonados. Perdonar exige que uno de los términos se ponga en una altura moral superior y que el otro término se humille ante quien perdona. Y es claro que el perdón es un paso más avanzado que el de la venganza, pero no lo es tanto como el de la reconciliación. Tampoco estamos tratando de olvidar los agravios que hayan ocurrido. No es el caso de intentar la falsificación de la memoria. Es el caso de tratar de comprender lo que ocurrió para entrar en el paso superior de reconciliar. Nada bueno se logra personal o socialmente con el olvido o el perdon. ¡Ni olvido ni perdon! porque la mente debe quedar fresca y atenta sin disimulos ni falsificaciones. Estamos considerando ahora el punto más importante de la Reconciliación que no admite adulteraciones. Si es que buscamos la reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido intensamente es porque queremos una transformación profunda de nuestra vida. Una transformación que nos saque del resentiminto en el que, en definitiva, nadie se reconcilia con nadie y ni siquiera consigo mismo. Cuando llegamos a comprender que en nuestro interior no habita un enemigo sino un ser lleno de esperanzas y fracasos, un ser en el que vemos en corta sucesión de imágenes, momentos hermosos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento. Cuando llegamos a comprender que nuestro enemigo es un ser que también vivió con esperanzas y fracasos, un ser en el que hubo hermosos momentos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento, estaremos poniendo una mirada humanizadora sobre la piel de la monstruosidad. Este camino hacia la reconciliación no surge espontaneamente, del mismo modo que no surge espontaneamente el camino hacia la no violencia. Porque ambos requieren de una gran comprensión y de la formación de una repugnancia física por la violencia. No seremos nosotros quienes juzgaremos los errores, propios o ajenos, para eso estará la retribución humana y la justicia humana y será la altura de los tiempos la que ejercerá su dominio, porque yo no quiero juzgarme ni juzgar... quiero comprender en profundidad para limpiar mi mente de todo resentimiento. Reconciliar no es olvidar ni perdonar, es reconocer todo lo ocurrido y es proponerse salir del círculo del resentimiento. Es pasear la mirada reconociendo los errores en uno y en los otros. Reconciliar en uno mismo es proponerse no pasar por el mismo camino dos veces, sino disponerse a reparar doblemente los daños producidos. Pero está claro que a quienes nos hayan ofendido no podemos pedirles que reparen doblemente los daños que nos ocasionaron. Sin embargo, es una buena tarea hacerles ver la cadena de perjuicios que van arrastrando en sus vidas. Al hacer esto nos reconciliamos con quien hayamos sentido antes como un enemigo, aunque esto no logre que el otro se reconcilie con nosotros, pero eso ya es parte del destino de sus acciones sobre las que nosotros no podemos decidir. Estamos diciendo que la reconciliación no es recíproca entre las personas y también que la reconciliación con uno mismo no trae como consecuencia que otros salgan de su círculo vicioso aunque se pueden reconocer los beneficios sociales de semejante postura individual. El tema de la reconciliación ha sido central en nuestras jornadas pero seguramente otros muchos avances habremos logrado al peregrinar fisicamente en un paisaje desconocido que habrá despertado paisajes profundos. Y esto siempre será posible si el Propósito que nos mueve a peregrinar es una disposición hacia la renovación, o mejor aún, una disposición hacia la transformación de la propia vida. En estos días hemos pasado revista a las situaciones que consideramos más importantes en nuestra vida. Si hemos localizado tales momentos y hemos paseado por ellos la reconciliación limpiando los resentimientos que nos atan al pasado, habremos hecho una buena peregrinación hasta la fuente de la renovación y la transformación. No olvidemos las pequeñas frases que han surgido en nuestro interior, no olvidemos las ocurrencias que nos han llegado subitamente, no dejemos de anotar algunas verdades que hemos logrado barruntar por que las hemos visto danzar brevemente en nuestro caminar o porque las hemos visto en nuestros sueños reparadores después de nuestro peregrinaje. Estas frases, estas ocurrencias y estas verdades danzarinas son inspiraciones que estamos prestos para agradecer y son inspiraciones que nos invitan a ir más allá en nuestras experiencias no solamente de reconciliación sino de superación de las contradicciones, de las debilidades y de los temores. Hago votos para que las búsquedas y los encuentros nos inflamen y nos motiven muy profundamente. Para teminar debo decir que reconozco y quiero compartir con todos esta situación que es similar a la que hemos descrito en una de nuestras Experiencia Guiadas...” Regreso al mundo con la frente y las manos luminosas. Así pues, acepto mi destino. Allí están el camino y yo, humilde peregrino que regresa a su gente. Yo que vuelvo luminoso a las horas del día rutinario, al dolor del hombre, a su simple alegría. Yo que doy de mis manos lo que puedo, que recibo la ofensa y el saludo fraterno, canto al corazón que del abismo obscuro renace a la luz del ansiado Sentido”. Silo Punta de Vacas 2007.
Jornadas de Experiencias.
Queridas amigas, queridos amigos, peregrinos y visitantes del Parque Punta de Vacas. Quisiera tocar el núcleo principal de estas jornadas que está dado por la Reconciliación como experiencia espiritual profunda. Pero sé que sabrán perdonarme si hago un rodeo postergando el tema por unos minutos, a fin de ambientar esta situación un tanto extraordinaria que estamos viviendo. Solamente cuatro veces en casi cuarenta años, nos hemos comunicado publicamente desde aquí, desde este desolado paraje montañoso. La primera vez lo hicimos en 1969. Y hoy vemos unas estelas grabadas en distintos idiomas, que recuerdan lo dicho en aquella oportunidad. Allí está la síntesis de un sistema de pensamiento y acción que se fue expresando de distintas maneras, en distintos tiempos y en distintos lugares del mundo. En aquella época se habló de las diferencias que existían entre el dolor físico y el sufrimiento mental. Y se consideró a la Justicia y a la Ciencia, volcadas totalmente hacia el progreso de las sociedades, como únicos caminos para mitigar y hacer retroceder el dolor de nuestros cuerpos. Pero ocurría con el sufrimiento mental, distinto al dolor físico, que no se lo podía hacer desaparecer por el solo concurso de la Justicia y de la Ciencia. El contínuo empeño aplicado en hacer avanzar la Ciencia y la Justicia en las sociedades humanas dignificaba a las mejores causas. Igualmente, al tratar de vencer el sufrimiento mental, se hacía un esfuerzo tan importante como el aplicado en vencer el dolor. Desde entonces predicamos que los esfuerzos para superar el dolor y el sufrimiento son los más dignos esfuerzos de la empresa humana. Con cientos de miles de amigos entrañables, nos dimos a la tarea de humanizar la Tierra. ¿Qué ha sido para nosotros "Humanizar la Tierra"? Ha sido poner como máximo valor la libertad humana y como máxima práctica social la no discriminación y la no violencia. Al tratar de humanizar la Tierra no nos excluíamos de las obligaciones que reclamábamos a otros. De hecho, nos imponíamos como norma de conducta la exigencia de tratar a los demás como queríamos ser tratados. Ahora hemos propuesto hacer un alto en el camino de la humanización para refllexionar sobre el sentido de nuestra existencia y de nuestras acciones. Hemos peregrinado a este paraje desolado buscando la Fuerza que alimente nuestra vida, buscando la Alegría del hacer y buscando la Paz mental necesaria para progresar en este mundo alterado y violento. En estas Jornadas estamos revisando nuestras vidas, nuestras esperanzas y también nuestros fracasos con el fin de limpiar la mente de toda falsedad y contradicción. Tener la oportunidad de revisar aspiraciones y frustraciones es una práctica que aunque fuera por una sola vez en la vida, debería efectuar todo aquel que busca avanzar en su desarrollo personal y en su accion en el mundo. Estos son días de inspiración y reflexión. Estos son días de Reconciliación. Reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido. En esas relaciones dolorosas que hemos padecido no estamos tratando de perdonar ni ser perdonados. Perdonar exige que uno de los términos se ponga en una altura moral superior y que el otro término se humille ante quien perdona. Y es claro que el perdón es un paso más avanzado que el de la venganza, pero no lo es tanto como el de la reconciliación. Tampoco estamos tratando de olvidar los agravios que hayan ocurrido. No es el caso de intentar la falsificación de la memoria. Es el caso de tratar de comprender lo que ocurrió para entrar en el paso superior de reconciliar. Nada bueno se logra personal o socialmente con el olvido o el perdon. ¡Ni olvido ni perdon! porque la mente debe quedar fresca y atenta sin disimulos ni falsificaciones. Estamos considerando ahora el punto más importante de la Reconciliación que no admite adulteraciones. Si es que buscamos la reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido intensamente es porque queremos una transformación profunda de nuestra vida. Una transformación que nos saque del resentiminto en el que, en definitiva, nadie se reconcilia con nadie y ni siquiera consigo mismo. Cuando llegamos a comprender que en nuestro interior no habita un enemigo sino un ser lleno de esperanzas y fracasos, un ser en el que vemos en corta sucesión de imágenes, momentos hermosos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento. Cuando llegamos a comprender que nuestro enemigo es un ser que también vivió con esperanzas y fracasos, un ser en el que hubo hermosos momentos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento, estaremos poniendo una mirada humanizadora sobre la piel de la monstruosidad. Este camino hacia la reconciliación no surge espontaneamente, del mismo modo que no surge espontaneamente el camino hacia la no violencia. Porque ambos requieren de una gran comprensión y de la formación de una repugnancia física por la violencia. No seremos nosotros quienes juzgaremos los errores, propios o ajenos, para eso estará la retribución humana y la justicia humana y será la altura de los tiempos la que ejercerá su dominio, porque yo no quiero juzgarme ni juzgar... quiero comprender en profundidad para limpiar mi mente de todo resentimiento. Reconciliar no es olvidar ni perdonar, es reconocer todo lo ocurrido y es proponerse salir del círculo del resentimiento. Es pasear la mirada reconociendo los errores en uno y en los otros. Reconciliar en uno mismo es proponerse no pasar por el mismo camino dos veces, sino disponerse a reparar doblemente los daños producidos. Pero está claro que a quienes nos hayan ofendido no podemos pedirles que reparen doblemente los daños que nos ocasionaron. Sin embargo, es una buena tarea hacerles ver la cadena de perjuicios que van arrastrando en sus vidas. Al hacer esto nos reconciliamos con quien hayamos sentido antes como un enemigo, aunque esto no logre que el otro se reconcilie con nosotros, pero eso ya es parte del destino de sus acciones sobre las que nosotros no podemos decidir. Estamos diciendo que la reconciliación no es recíproca entre las personas y también que la reconciliación con uno mismo no trae como consecuencia que otros salgan de su círculo vicioso aunque se pueden reconocer los beneficios sociales de semejante postura individual. El tema de la reconciliación ha sido central en nuestras jornadas pero seguramente otros muchos avances habremos logrado al peregrinar fisicamente en un paisaje desconocido que habrá despertado paisajes profundos. Y esto siempre será posible si el Propósito que nos mueve a peregrinar es una disposición hacia la renovación, o mejor aún, una disposición hacia la transformación de la propia vida. En estos días hemos pasado revista a las situaciones que consideramos más importantes en nuestra vida. Si hemos localizado tales momentos y hemos paseado por ellos la reconciliación limpiando los resentimientos que nos atan al pasado, habremos hecho una buena peregrinación hasta la fuente de la renovación y la transformación. No olvidemos las pequeñas frases que han surgido en nuestro interior, no olvidemos las ocurrencias que nos han llegado subitamente, no dejemos de anotar algunas verdades que hemos logrado barruntar por que las hemos visto danzar brevemente en nuestro caminar o porque las hemos visto en nuestros sueños reparadores después de nuestro peregrinaje. Estas frases, estas ocurrencias y estas verdades danzarinas son inspiraciones que estamos prestos para agradecer y son inspiraciones que nos invitan a ir más allá en nuestras experiencias no solamente de reconciliación sino de superación de las contradicciones, de las debilidades y de los temores. Hago votos para que las búsquedas y los encuentros nos inflamen y nos motiven muy profundamente. Para teminar debo decir que reconozco y quiero compartir con todos esta situación que es similar a la que hemos descrito en una de nuestras Experiencia Guiadas...” Regreso al mundo con la frente y las manos luminosas. Así pues, acepto mi destino. Allí están el camino y yo, humilde peregrino que regresa a su gente. Yo que vuelvo luminoso a las horas del día rutinario, al dolor del hombre, a su simple alegría. Yo que doy de mis manos lo que puedo, que recibo la ofensa y el saludo fraterno, canto al corazón que del abismo obscuro renace a la luz del ansiado Sentido”. Silo Punta de Vacas 2007.
viernes, 8 de diciembre de 2006
REVOLUCION NO-VIOLENTA = EVOLUCION

LA REVOLUCION COMO PASO NECESARIO DE TODA EVOLUCION
La ley universal de la superación de lo viejo por lo nuevo, da cuenta de los procesos acumulativos y de salto cualitativo que tan bellamente describió Hegel en su momento.
Evidentemente, toda superación se va produciendo en forma gradual pero llega un momento en que la acumulación de nuevos elementos produce un desequilibrio de sistemas que provoca la ruptura del momento anterior. Esta acumulación y descarga (como puede observarse en un condensador eléctrico, por ejemplo) es la que a nivel social se reconoce como "revolución".
Ahora bien en toda revolución social (y por ley universal de concomitancia) se transforman no sólo las relaciones sociales de producción sino todas las estructuras que pertenecen al mismo ámbito. En tal sentido, también se operan modificaciones culturales y síquicas en la población. No obstante, conviene ponderar la amplitud de la transformación.
De ninguna manera puede equipararse un golpe palaciego o un contragolpe reaccionario a una revolución como la de octubre de 1917 en la Unión Soviética. A su vez la revolución social de octubre del 17 no cubre completamente la esfera que cubre la revolución cultural de la China actual.
De idéntica manera, la producción del "hombre nuevo" en las revoluciones citadas no alcanza a realizarse por cuanto tal "hombre nuevo" para manifestarse está requiriendo de toda una acumulación biológica y cultural que le permita revolucionarse internamente y en su aparato sico-biológico, amén de su ámbito social.
Cuando hablamos de la revolución total estamos refiriéndonos al triple aspecto social, cultural y síquico. Los dos primeros aspectos son también acumulativos para la producción del tercero que debe
sintetizarlos.
En la época actual y tanto en el campo socialista como en el capitalista se observa que comienza a cundir la necesidad de "cambio interior" y que los rasgos "mesiánicos" que surgen en la declinación de una civilización y comienzo de otra, se hacen sentir fuertemente.
Tales manifestaciones que en civilizaciones anteriores marcaban un nuevo estado de conciencia aislado, en las actuales circunstancias (tratándose cada d[ia más de una civilización sintética planetaria) denotan una tendencia mundial y una tendencia en el corazón de las mayorías de toda latitud.
A las explosiones revolucionarias en todos los campos (desde lo social a lo científico cultural) empieza a corresponder la revolución síquica con sus síntomas preparatorios de explosiones irracionales que se manifiestan polifacéticamente. En tal sentido, la correntada mesiánica que cobra cuerpo canaliza las aspiraciones y la tendencia al cambio en el interior de las conciencias.
Los cambios síquicos operados desde el comienzo del homo-sapiens hasta hoy, guardan similitud con los golpes palaciegos de minorías aisladas. Y si en el campo de la física se logran verdaderas
trasmutaciones y en lo social y cultural la tendencia es idéntica, no pasará mucho tiempo antes de que estalle esa "reacción en cadena" síquica que trasmute al hombre, superando al homo-sapiens actual en un nuevo salto cualitativo. Eso es y será así independientemente de nuestro desagrado o adhesión porque las leyes de concomitancia y de superación de lo viejo por lo nuevo tienen validez universal y necesariamente validez humana.
Importa por ahora crear un ámbito propicio a esta transmutación en base a ideas-fuerza y luchas concretas que produzcan:
1o La eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, a favor de la propiedad colectiva.
2o La liquidación de todo aparato de poder concentrado en manos de una minoría, a favor el poder directo en manos del pueblo.
3o La supresión de toda forma manifiesta y larvada de violencia física, económica, racial y religiosa.
4o La promoción de la enseñanza colectiva desde los primeros meses de vida del niño.
5o El aprovechamiento radical de los medios de difusión para la elevación del nivel cultural y técnico del pueblo.
6o La creación de organismos que posibiliten la orientación libre y espontánea de la juventud hacia todos los ámbitos del trabajo y el saber (aún hacia aquellos que resultaran inútiles a nuestros ojos en el momento actual).
7o La generación del gobierno colectivo de la educación.
8o La liberación de todo tabú y fetiche mental.
9o El rompimiento de las falsas espectativas sicológias que promueve la sociedad de consumo._03,1_
De este modo, la creación de un ámbito revolucionario que permite a cada ser humano recibir según sus necesidades y dar según sus posibilidades es sin duda el más apto para la transformación del hombre.
RESUMEN:
La ley de superación de lo viejo por lo nuevo explica los procesos acumulativos y de salto cualitativo.
Todas superaciones suceden gradualmente, pero llega un momento en que la acumulación de nuevos elementos genera un desequilibrio de sistemas que producen la ruptura del momento anterior.
Tal acumulación y descarga a nivel social se reconoce como revolución.
En cada revolución social (por efectos de la ley de concomitancia) se operan modificaciones de todas las estructuras que son parte de ese ámbito social (incluyendo tambíen el campo cultural y síquico).
Cuando se habla de revolución total se consideran los tres aspectos. Los primeros dos son acumulativos para que se produzca el tercero que tiene que sintetizarlos.
Actualmente está comenzando a manifestarse en todos el planeta la necesidad del cambio interior, acompañado por el surgir de formas mesiánicas. Estas manifestaciones, que en civilizaciones anteriores marcaron un nuevo estado de conciencia aislada, ahora denotan una tendencia mundial. A las explosiones revolucionarias en todos los campos comienza a corresponder la revolución síquica. En tal sentido la oleada Exhordio del Poder Joven. H. van Doren. Editorial Transmutación.
mesiánica canaliza las aspiraciones y las tendencias al cambio.
Si se logran, en el campo de la física, de lo social y de lo cultural verdaderas trasmutaciones, no pasará mucho tiempo para que explote esta reacción en cadena síquica, que trasmute al hombre, superando al homo-sapiens.
Esto pasará, nos guste o no, porque las leyes de concomitancia y de superación de lo viejo por lo nuevo tienen validez universal y por lo tanto también humana.
Actualmente importa crear un ámbito propicio a tal trasmutación, en base a ideas-fuerza y a luchas concretas que produzcan:
1o La eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, a favor de la propiedad colectiva.
2o La liquidación de todo aparato de poder concentrado en manos de una minoría, a favor el poder directo en manos del pueblo.
3o La supresión de toda forma manifiesta y larvada de violencia física, económica, racial y religiosa.
4o La promoción de la enseñanza colectiva desde los primeros meses de vida del niño.
5o El aprovechamiento radical de los medios de difusión para la elevación del nivel cultural y técnico del pueblo.
6o La creación de organismos que posibiliten la orientación libre y espontánea de la juventud hacia todos los ámbitos del trabajo y el saber (aún hacia aquellos que resultaran inútiles a nuestros ojos en el momento actual).
7o La generación del gobierno colectivo de la educación.
8o La liberación de todo tabú y fetiche mental.
9o El rompimiento de las falsas espectativas sicológias que promueve la sociedad de consumo.
De este modo, la creación de un ámbito revolucionario que permite a cada ser humano recibir según sus necesidades y dar según sus posibilidades es sin duda el más apto para la transformación del hombre.
SINTESIS:
La evolución se da por un proceso de acumulación y saltos cualitativos. En el campo social la descarga que sigue a la acumulación se reconoce como revolución que incluye el ámbito social, cultural y síquico. El cambio síquico es la síntesis del cambio en los otros dos ámbitos.
Evidentemente, toda superación se va produciendo en forma gradual pero llega un momento en que la acumulación de nuevos elementos produce un desequilibrio de sistemas que provoca la ruptura del momento anterior. Esta acumulación y descarga (como puede observarse en un condensador eléctrico, por ejemplo) es la que a nivel social se reconoce como "revolución".
Ahora bien en toda revolución social (y por ley universal de concomitancia) se transforman no sólo las relaciones sociales de producción sino todas las estructuras que pertenecen al mismo ámbito. En tal sentido, también se operan modificaciones culturales y síquicas en la población. No obstante, conviene ponderar la amplitud de la transformación.
De ninguna manera puede equipararse un golpe palaciego o un contragolpe reaccionario a una revolución como la de octubre de 1917 en la Unión Soviética. A su vez la revolución social de octubre del 17 no cubre completamente la esfera que cubre la revolución cultural de la China actual.
De idéntica manera, la producción del "hombre nuevo" en las revoluciones citadas no alcanza a realizarse por cuanto tal "hombre nuevo" para manifestarse está requiriendo de toda una acumulación biológica y cultural que le permita revolucionarse internamente y en su aparato sico-biológico, amén de su ámbito social.
Cuando hablamos de la revolución total estamos refiriéndonos al triple aspecto social, cultural y síquico. Los dos primeros aspectos son también acumulativos para la producción del tercero que debe
sintetizarlos.
En la época actual y tanto en el campo socialista como en el capitalista se observa que comienza a cundir la necesidad de "cambio interior" y que los rasgos "mesiánicos" que surgen en la declinación de una civilización y comienzo de otra, se hacen sentir fuertemente.
Tales manifestaciones que en civilizaciones anteriores marcaban un nuevo estado de conciencia aislado, en las actuales circunstancias (tratándose cada d[ia más de una civilización sintética planetaria) denotan una tendencia mundial y una tendencia en el corazón de las mayorías de toda latitud.
A las explosiones revolucionarias en todos los campos (desde lo social a lo científico cultural) empieza a corresponder la revolución síquica con sus síntomas preparatorios de explosiones irracionales que se manifiestan polifacéticamente. En tal sentido, la correntada mesiánica que cobra cuerpo canaliza las aspiraciones y la tendencia al cambio en el interior de las conciencias.
Los cambios síquicos operados desde el comienzo del homo-sapiens hasta hoy, guardan similitud con los golpes palaciegos de minorías aisladas. Y si en el campo de la física se logran verdaderas
trasmutaciones y en lo social y cultural la tendencia es idéntica, no pasará mucho tiempo antes de que estalle esa "reacción en cadena" síquica que trasmute al hombre, superando al homo-sapiens actual en un nuevo salto cualitativo. Eso es y será así independientemente de nuestro desagrado o adhesión porque las leyes de concomitancia y de superación de lo viejo por lo nuevo tienen validez universal y necesariamente validez humana.
Importa por ahora crear un ámbito propicio a esta transmutación en base a ideas-fuerza y luchas concretas que produzcan:
1o La eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, a favor de la propiedad colectiva.
2o La liquidación de todo aparato de poder concentrado en manos de una minoría, a favor el poder directo en manos del pueblo.
3o La supresión de toda forma manifiesta y larvada de violencia física, económica, racial y religiosa.
4o La promoción de la enseñanza colectiva desde los primeros meses de vida del niño.
5o El aprovechamiento radical de los medios de difusión para la elevación del nivel cultural y técnico del pueblo.
6o La creación de organismos que posibiliten la orientación libre y espontánea de la juventud hacia todos los ámbitos del trabajo y el saber (aún hacia aquellos que resultaran inútiles a nuestros ojos en el momento actual).
7o La generación del gobierno colectivo de la educación.
8o La liberación de todo tabú y fetiche mental.
9o El rompimiento de las falsas espectativas sicológias que promueve la sociedad de consumo._03,1_
De este modo, la creación de un ámbito revolucionario que permite a cada ser humano recibir según sus necesidades y dar según sus posibilidades es sin duda el más apto para la transformación del hombre.
RESUMEN:
La ley de superación de lo viejo por lo nuevo explica los procesos acumulativos y de salto cualitativo.
Todas superaciones suceden gradualmente, pero llega un momento en que la acumulación de nuevos elementos genera un desequilibrio de sistemas que producen la ruptura del momento anterior.
Tal acumulación y descarga a nivel social se reconoce como revolución.
En cada revolución social (por efectos de la ley de concomitancia) se operan modificaciones de todas las estructuras que son parte de ese ámbito social (incluyendo tambíen el campo cultural y síquico).
Cuando se habla de revolución total se consideran los tres aspectos. Los primeros dos son acumulativos para que se produzca el tercero que tiene que sintetizarlos.
Actualmente está comenzando a manifestarse en todos el planeta la necesidad del cambio interior, acompañado por el surgir de formas mesiánicas. Estas manifestaciones, que en civilizaciones anteriores marcaron un nuevo estado de conciencia aislada, ahora denotan una tendencia mundial. A las explosiones revolucionarias en todos los campos comienza a corresponder la revolución síquica. En tal sentido la oleada Exhordio del Poder Joven. H. van Doren. Editorial Transmutación.
mesiánica canaliza las aspiraciones y las tendencias al cambio.
Si se logran, en el campo de la física, de lo social y de lo cultural verdaderas trasmutaciones, no pasará mucho tiempo para que explote esta reacción en cadena síquica, que trasmute al hombre, superando al homo-sapiens.
Esto pasará, nos guste o no, porque las leyes de concomitancia y de superación de lo viejo por lo nuevo tienen validez universal y por lo tanto también humana.
Actualmente importa crear un ámbito propicio a tal trasmutación, en base a ideas-fuerza y a luchas concretas que produzcan:
1o La eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, a favor de la propiedad colectiva.
2o La liquidación de todo aparato de poder concentrado en manos de una minoría, a favor el poder directo en manos del pueblo.
3o La supresión de toda forma manifiesta y larvada de violencia física, económica, racial y religiosa.
4o La promoción de la enseñanza colectiva desde los primeros meses de vida del niño.
5o El aprovechamiento radical de los medios de difusión para la elevación del nivel cultural y técnico del pueblo.
6o La creación de organismos que posibiliten la orientación libre y espontánea de la juventud hacia todos los ámbitos del trabajo y el saber (aún hacia aquellos que resultaran inútiles a nuestros ojos en el momento actual).
7o La generación del gobierno colectivo de la educación.
8o La liberación de todo tabú y fetiche mental.
9o El rompimiento de las falsas espectativas sicológias que promueve la sociedad de consumo.
De este modo, la creación de un ámbito revolucionario que permite a cada ser humano recibir según sus necesidades y dar según sus posibilidades es sin duda el más apto para la transformación del hombre.
SINTESIS:
La evolución se da por un proceso de acumulación y saltos cualitativos. En el campo social la descarga que sigue a la acumulación se reconoce como revolución que incluye el ámbito social, cultural y síquico. El cambio síquico es la síntesis del cambio en los otros dos ámbitos.
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