jueves, 12 de septiembre de 2013

ACERCA DE LA NO-VIOLENCIA: LA POSTURA HUMANISTA por Pablo Martín, miembro del Movimiento Humanista en Madrid.

Nosotros nos decimos humanistas porque colocamos al ser humano como valor central. Pero ¿qué es lo "humano"? ¿qué características tiene lo humano que lo diferencia de todas las demás cosas y nos hace colocarlo como valor central?
Comparándonos con los animales, que son los seres más parecidos a nosotros, el ser humano no se diferencia por su fuerza física. Hay animales con más y con menos fuerza física que nosotros y esa no es una característica particular nuestra. Tampoco la velocidad, la habilidad, etc. Tampoco nos diferenciamos por las emociones. Los científicos han demostrado que existen animales con gran capacidad emocional. Ni siquiera la inteligencia es una característica particularmente humana. Hay animales que llegan a ser bastante inteligentes y con cerebros muy desarrollados.
Lo que define a lo "humano" es la intencionalidad. En algún momento al comienzo del desarrollo de la especie humana, estos seres que tenían gran memoria empezaron a proyectar imágenes hacia el futuro, empezaron a imaginar como podía ser el futuro. Después vieron que podían imaginar el futuro de diferentes maneras y se dieron cuenta que, si hacían las cosas de una forma, el futuro sería de una manera y, si hacían las cosas de otra forma, el futuro sería de otra manera. Con lo cual descubrieron que podían empezar a elegir el futuro; poco a poco, pero cada vez más. Aquí aparece por primera vez la libertad. Los animales están obligados a hacer lo que hacen, su instinto les obliga a repetir su comportamiento y ellos no se plantean la posibilidad de cambiarlo. El león está obligado a matar cebras y un lobo, por muy hambriento que esté, nunca hará una revolución en la manada.
Podemos imaginarnos, por ejemplo, como fue ese momento en que un ser humano encontró el fuego pero en vez de alejarse como los demás animales, se acercó. ¿Por qué haría algo tan aparentemente absurdo? Seguramente en su cabeza empezó a imaginar como podría coger ese trozo de madera por la parte donde no ardía y el fuego no le quemaría. Además podría trasportar el fuego en su mano allá donde fuera. También podría quemar otras cosas. Seguramente él en su cabeza estaba viendo como encendería otras maderas y se calentaría, y como acercaría el fuego al tigre y este saldría huyendo. Nuestro antepasado estaba representándose en su cabeza como podría ser el futuro, eligiendo un posible futuro. Por supuesto, todavía su elección era muy limitada. Su intencionalidad le empujaba a liberarse del dolor y de la muerte, y veía como podía utilizar el fuego para ello, pero todavía no podía imaginar las ciudades sin tigres. Esto fue llegando después. La experiencia de las sucesivas generaciones fue grabada en objetos, en escritura, en herramientas, en pinturas, etc. Cada ser humano puede aprender acerca de lo que le sucedió a otros seres humanos que murieron hace miles de años. De manera que el medio en el que nosotros vivimos ya no es el medio natural donde los animales se ven obligados a seguir sus instintos y cada animal nace a la vida sin tener noticia de las generaciones que ya han desaparecido, es casi como el primer animal, que vive en un medio donde no hay futuro, donde no hay libertad y donde no hay bien ni hay mal. El ser humano, por el contrario, nace en un medio histórico-social. Es decir, nace en un medio histórico donde otros hombres que murieron hace mucho tiempo todavía continúan enseñándole cosas y mostrándole lo que ellos hicieron. Es también un medio social donde sobrevivimos gracias a que otros se ocupan de nosotros, y donde al haber libertad también hay responsabilidad y valoración de las acciones, esto está bien y esto está mal. Como dice un refrán africano: "Para educar a un niño hace falta toda una tribu".
Bien, tenemos a ese ser único que ha descubierto que puede elegir el futuro, que tiene un margen de libertad. Entonces, ese ser empieza a elegir aquello que cree que será mejor para él, aquello que sigue sus intereses. Eligiendo día a día, cada ser humano va manifestando su intencionalidad, va apuntando en una dirección. Pero vivimos en sociedad y unos interactuamos sobre otros. Y sucede a veces que usando mi libertad me propongo ir en contra de la libertad y la intencionalidad de otro ser humano y utilizarlo para mi interés como si fuera una cosa. Eso es la violencia. Y sucede que, como tengo más fuerza física que mi vecino puedo hacerle daño y quitarle la comida. Incluso puedo ponerme de acuerdo con otros para imponer nuestra voluntad de una forma mucho más efectiva. Podemos obligar a otros a trabajar en nuestro beneficio sin recibir nada a cambio. Como tengo más estudios que otros puede engañarles para que hagan cosas que me beneficien a mi aunque les perjudiquen a ellos. Como tengo mucho dinero y poder puedo crear unas reglas comerciales que me hagan cada vez más rico mientras que muchos otros no tienen la más mínima posibilidad de salir de la pobreza. Y así, las diferentes formas en las que unos seres humanos han decidido anular la intencionalidad de otros para su beneficio (violencia física, económica, racial, religiosa, psicológica, sexual, etc.) han ido formando una sociedad en la que unas pocas personas acaparan muchísimas posibilidades de elegir mientras que la mayoría no tiene la más mínima oportunidad.
Los humanistas no decimos que todos tenemos que ser iguales y tener lo mismo, lo que decimos es que todos los seres humanos debemos tener las mismas "oportunidades" . Como cada uno desarrolle esas oportunidades dependerá de cada uno y nunca deberé avanzar a costa de anular las oportunidades de otros.
Pero, como decíamos, la sociedad hoy no es así. En el mundo actual la violencia es una forma común de organizar la vida. En este momento histórico los humanistas decimos que el ser humano está en condiciones y debe trabajar para generalizar la no-violencia activa como norma de conducta.
Pero, ¿que es la no-violencia activa? La no-violencia activa es no consentir la violencia. Trabajar para eliminar las situaciones de violencia, esto es diferente a eliminar a los violentos.
Todos nos hemos formado en un medio violento donde a veces se utiliza el acuerdo con otros y la cooperación para conseguir las cosas y a veces se utiliza la violencia. De hecho, en ocasiones, al ser agredido no tengo ninguna otra opción que utilizar la violencia en legítima defensa. Todos nos hemos formado en ese medio, en una sociedad que a veces justifica unas normas violentas, nuestro paisaje interno ha sido formado de esa manera y lo que hacemos en el mundo es proyección de ese paisaje interno (acordémonos del antepasado que primero vio en su cabeza lo que podía hacer con el fuego y luego lo plasmó en el mundo), a su vez esa proyección vuelve a generar conductas violentas y unos hechos violentos producen otros hechos violentos y así continúa mecánicamente la violencia en la sociedad.
La no-violencia activa no es fácil, requiere esfuerzo y reflexión, no surge mecánicamente. Por una parte tenemos que hacer cosas para modificar las situaciones de violencia, y hacerlo de una forma no-violenta. Por ejemplo, nos encontramos con grupos de población que no tienen resueltas sus necesidades básicas. Eso es una situación de gran violencia porque la intencionalidad de esa gente está totalmente anulada, no tienen posibilidades de cambiar su vida, dependen de la voluntad de otros que quieran darle algo de lo que necesitan. En esas situaciones decimos que, como humanistas, podemos organizar a esa gente para que empiece a actuar en conjunto tratando de solventar poco a poco las necesidades básicas y ganando autonomía. No les decimos que vayan a ser ricos, tampoco les decimos que individualmente vayan a tener éxito. Les decimos que, en conjunto, pueden poner en marcha proyectos de salud, educación y cooperativas para cubrir esas necesidades que para nosotros son básicas. Además, tienen que hacerlo por si mismos, sin depender de la caridad de aquellos que algún día pueden retirar su ayuda (ONGs). Con ello estamos consiguiendo que tengan más opciones reales y que esas opciones vayan creciendo poco a poco. La libertad empieza a crecer para ellos y la situación de violencia empieza a disminuir. Y lo hemos hecho sin ejercer violencia contra otros. En cada situación de violencia la gente tendrá que estudiar como superar la situación sin ejercer violencia contra otros. Empezaremos con la denuncia pública, la no colaboración con los violentos, proyectos conjuntos, con presión política, etc., pudiendo llegar hasta la desobediencia civil en casos de violencia institucional.
Avanzando en estas acciones nuestras propuestas irán llegando a más gente que sumará sus fuerzas hasta poder trasformar unas estructuras sociales violentas. Es necesaria una trasformación social y es necesario hacerla con acciones no-violentas y, por supuesto, negando toda colaboración a los violentos. Pero no bastará con esto. Dentro de todos nosotros hay un mundo interno que se ha formado en un mundo violento. Un mundo interno donde la violencia tiene un espacio y se proyecta en nuestra acción en el mundo, quizá porque no hemos sabido encontrar otra forma de actuar. Así es que para erradicar la violencia, además de cambiar la sociedad, hemos de cambiarnos a nosotros mismos, hemos de hacer cambios en nuestro mundo interno. Todas nuestras herramientas que llamamos trabajo personal tienen como objetivo ayudarnos a hacer esos cambios en nuestro paisaje interno. Cuando hacemos prácticas con nuestros trabajos de Autoliberación, o con la Experiencias Guiadas, o con otras herramientas, estamos conociendo nuestro paisaje interno, modificándolo y modificando nuestro comportamiento en el mundo.
Y ¿para qué haremos todo esto? La violencia está ligada al sufrimiento. Son como dos aspectos de la misma cosa. Los humanistas queremos superar el sufrimiento. Queremos superar nuestro sufrimiento y sabemos que esto no es posible sin la superación del sufrimiento de otros. Y porque queremos superar el sufrimiento necesariamente tenemos que trabajar para superar la violencia, en nosotros y en los otros.
En esta dirección ha habido precursores que hicieron avances históricos. Gandhi y Martin Luther King desarrollaron grandes acciones que en su momento ayudaron a cambiar situaciones de gran violencia. Fueron avances parciales pero interesantes. Anteriormente a ellos la no-violencia se entendía como una actitud pasiva, yo no hago violencia. Pero esto no impedía el aumento de la violencia general que otros desarrollaban. Ellos empezaron a organizar a grandes conjuntos humanos y a planificar acciones no-violentas. En ambos casos no hubo un desarrollo organizativo suficiente para que sus movimientos les sobrevivieran a ellos. Cuando ellos murieron (víctimas de los violentos), la violencia volvió a ocupar el espacio, aunque tuvieron avances muy notables. Tampoco tuvieron un desarrollo ideológico y doctrinario suficiente. No tenían suficiente conocimiento sobre el mundo interno y sobre el cambio personal. En cualquier caso fueron grandes precursores de nuestra tarea. Con la doctrina de Silo, con el Nuevo Humanismo, tenemos los conocimientos, las herramientas y la capacidad organizativa para ir mucho más allá en este camino. El ser humano en su desarrollo ha superado grandes obstáculos. Por primera vez en la historia podemos imaginarnos un mundo donde la violencia quede superada. Esta es una tarea enorme que está por hacer pero ya podemos verla, al menos en nuestra cabeza. Igual que hace mucho tiempo pudimos imaginar un fuego útil, ahora podemos imaginar un mundo no-violento y esta tarea puede dar el más alto sentido.

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