viernes, 23 de agosto de 2013

LA FUNCION OPRESORA DEL SISTEMA . 2 - Posesión

Posesión
El Sistema encadena a través de las cosas. A través del dinero, de la riqueza, de la pobreza. Cuando los valores reales decaen, los hombres se inclinan sumisamente ante el "Becerro de Oro" y sólo el brillo vacío les atrae. La cultura es reemplazada por la Sociedad de Consumo y habrá que comprar conocimiento, así como alimentos, bienestar, medicinas, y todo será medido según lo indique la "sagrada" ley de la "oferta y la demanda". Todo puede ser comercializado, desde los pósters de los bravos guerreros, los libros más virulentos, las actitudes menos conformistas, todo será comercializado y el sistema se impondrá nuevamente. Los hombres son valorados por otros hombres bajo un solo axioma: Tanto tienes, tanto vales.
Las necesidades básicas son inventadas. Hay una enorme cantidad de elementos que ahora son necesarios porque hay un mercado potencial en cada nueva necesidad: el apartamento, el auto, los electrodomésticos, los muebles, y cuántas cosas más que son necesarias. El ama de casa se encargar de mantenerlas limpias y en funcionamiento, mientras el jefe de la casa se aliena para pagar los créditos, las letras. Es decir, una necesidad ha sido transformada mágicamente en una cadena milenaria a la que estarán atados hasta el fin de sus vidas.
Pero esto no sucede en todos los estratos sociales. Hay estratos donde esto no es posible: el obrero no tiene derecho a esta cadena, tiene otra peor, que es la carencia total de oportunidades de saciar sus necesidades; por esto será el primero en agachar la cabeza y "esperar" su oportunidad. Esta espera lo adormece lo suficiente como para no hacerse eco de ninguna lucha, de ninguna propuesta. El estudiante, por su lado, mientras recibe los beneficios paternales y se examina de vez en cuando -es decir, mientras su padre hace una "inversión" para el futuro y tiene bajo su dominio a un posible luchador- no podrá hacer tampoco nada si quiere "ser alguien el día de mañana" porque los profesores no lo aprobarán y le comentarán a su padre que su hijo se porta mal. Condicionado de este modo, el sujeto debe únicamente estudiar, es decir, ser un sumiso pelele del sistema.
El explotador, aquel que goza de estar en la minoría selecta que detenta el poder, tendrá otro problema: el de hacer las suficientes trampas que le permitan estar cada vez más arriba para poder explotar más a los demás. Otra cosa le toca vivir a la mujer, que no sabiendo por qué, siempre representa mano de obra barata. Tanto en lo doméstico, como en las fábricas, o en las secretarías, la mujer será menos pagada, es decir, más explotada. Salvo en rarísimas excepciones una mujer no puede participar en la Bolsa de Comercio, en un Ministerio o en la gerencia de un Banco. Parece ser que no es apta. ¡Qué cosa más extraña!.
El arrivista, que es aquel que hace unos esfuerzos indecibles para poder asimilarse, hará todas las trampas y todas las estafas posibles para poder entrar en ese mundo tan atractivo que es el de los explotadores. El tiene otras necesidades: las de aparentar. Tendrá que estar a la moda, comprar todo aquello que le permita parecer lo que no es, para rodearse de "gente de bien" y mantenerse en la antesala hasta que sea admitido. Este particular sujeto rezará todas las mañanas: "Que no cambie nada, que todo siga igual hasta que yo pueda llegar".
Esto es la posesión: Abdicar en todo, postergar el cambio para poder gozar de los beneficios de esta sociedad magnánima y bondadosa que ha inventado la luz eléctrica y el water electrónico.

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